Tanto en los viajes como en la cotidianidad, el cosmos con su hermoso negro espacio y sus brillantes estrellas, han sido motivo de inspiración y reflexión para mi. En la quietud de contemplar el Universo tanto en la meditación como en la observación, he comprendido la efímera existencia de mi corporalidad y por ello la necesidad de hacer algo con ella. Pero también la Tierra en su palpitar, que hizo brotar como hongos a los minerales, con sus colores y texturas han embriagado mis sentidos en cada continente.
